Vemos el estilismo conducido de forma juvenil en esta tendencia, llevando la piel en una nueva dirección con la chaqueta de motorista añadida al look austero, trabajado quizá con pieles rasadas buscando una mezcla contradictoria entre la austeridad y el suave lujo. Las pieles rasadas también pueden ser trabajadas en pequeños vestidos, contrarrestados con la sensación de blindaje de los adornos incrustados o quizás con el look mojado de los jerséis metálicos. La cremallera metalizada expuesta es un detalle clave del diseño para conseguir la sensación de armadura.
Figura1. La chaqueta de estilo motorista en piel rasada con un suave toque aterciopelado, con cierres incrustados asimétricos y bolsillos con cremalleras vistas aporta una fuerte sensación de juventud, lo cual es nuevo en la peletería.
Figura 2. Pensando de forma no convencional y llevando la piel a una nueva dimensión, con este lustroso vestido camisero trabajado con piel rasada muy ligera que contrasta con los adornos ferreteros incrustados que buscan el juego entre la dureza y la suavidad.